martes, 22 de febrero de 2011

GOTA AGOTA LLENO MIS MANOS DE SUEÑOS

Mi mente vuela detrás de mis sueños, la soledad me contempla cada día, hablo con ella y noto que me faltan palabras, risas, y me sobran lágrimas, pero no quiero dejar de soñar. Siento cosquillas en mi cuerpo, es mi niña interior que esta constantemente conmigo; ella me conoce, me ayuda para tocar con mis dedos el techo del cielo. La verdad es que quiere llenar mis manos de hermosos sueños deseados y nunca olvidados.
Mis sentimientos tienen miedo de salir a flote, soy algo miedosa, sensible y vergonzosa pues, no quiero ser el centro de una historia inacabada. Todos sabemos que los años no pasan en balde, cada uno que pasa nos encoge un poco el alma, aunque yo quiera llenarla de ilusiones pero, mis sueños han volado sin alas y aun y así, no los he podido alcanzar. Sé que no soy nadie especial, pero soy alguién con un corazón lleno de esperanza, ella es lo último que se pierde, y yo no quiero perderla jamás.

martes, 8 de febrero de 2011

LA FRAGANCIA DE LA VIDA

El domingo pasado, vi el cielo en los ojos de mi pequeña nieta y de mi nieto, diminutas estrellas hacían brillar sus pupilas. Me miraban, mientras sus pequeñas caras se transformaban en sonrisas que me acariciaban.
Los niños pequeños, todos nacen para nosotros preciosos y buenos. Los míos son algo traviesos, sobre todo el niño. Los dos son tan hermosos, como las rosas en primavera cuando nos regalan su mejor olor. Agradezco al cielo haber tenido hijos y que hayan formado su propia familia. Amo a todos mis nietos,¡que no son pocos! Algunos tienen edad suficiente para convertirme en bisabuela, pero hay que dar tiempo al tiempo.
En los momentos en que me siento cansada, porque yo sigo la ley de la vida, os podéis imaginar no soy joven, más bien al contrario; mi salud es juguetona conmigo, pero pienso en mis pequeños nietos y siento cuando estoy a su lado, que entre los dos me traen esta esencia especial llamada amor, que llena mi cuerpo con la fragancia de la vida.

viernes, 4 de febrero de 2011

MONOLOGO CONMIGO MISMA

Me veo con mi pensamiento cara a cara conmigo misma, como si me desdoblara y al mirarme ante un espejo no me reconozco. Quizás el tiempo juega conmigo, tal vez hay un fantasma del pasado que se parece a mi. Tengo miedo de estar entre luces tenues y sombras oscuras. Siento que estoy viva, pero no sé si estoy despierta, busco a mi alrededor y no me encuentro. La soledad me hostiga, pero no me da miedo, aunque me atrapa con sus largas manos y me siento insegura.
A veces tengo ilusiones y me abrazo a ellas, pero luego me pregunto ¿cual es el sentido de mi vida? Sé lo que quiero, pero yo sola no puedo llegar a ello, porque no sé lo que hay que hacer para encontrar la meta que me he impuesto.
La vida es como un laberinto con caminos abiertos y otros cerrados, yo casi siempre me encuentro con los que me cierran el paso. Hoy no es mi día, ni mañana tampoco, pero quizás pasado mañana subiré al tren que me lleve hasta donde yo pueda llegar, quiza algun día se abrirán puertas ante mi de par en par, pero de momento, por no saber defenderme a mi misma, por no saber hacer bien las cosas, estas puertas frágiles de cristal que quiero atravesar, todavía están cerradas. Bendita juventud que tiene otra manera de hacer y ver la vida. Para mi desgracia yo nací demasiado pronto, y me es más difícil de aprender.

lunes, 24 de enero de 2011

UNA PALABRA LLAMADA SOLEDAD

Soledad, no eres simplemente una palabra, ni siquiera eres una sombra en un camino. Aunque no te veo puedo adivinar lo que tú quieres, me das miedo porque no puedo escuchar tus pasos traicioneros. Sé que existes, sueles dejar el cuerpo cansado y la mente nublada a cierta edad. Yo me pregunto-¿cómo una palabra de siete letras puede reinar en tantas mentes? Eres la lucha diaria para aquél ser que se encuentra solo, que no habla con nadie, que no sale de su casa, cuando es de día, feliz espera la noche para soñar y mientras sueña, vive tiempos lejanos, en los que ni tan siquiera sabía que existía esta palabra llamada "soledad". Con miel se cazan las moscas, y ya no pueden volar. Más yo dejo que mi mente vuele muy alto, para despistar esta palabra que pesa tanto, que te encoje el cuerpo y te arruga el alma, con sólo siete letras.

martes, 18 de enero de 2011

ME LLAMAN LA SOLTERONA- 3cra parte

Esta tarde he subido a la colina, por aquél camino casi perdido entre la maleza, y aquí estoy, sola delante de aquél árbol que hicimos nuestro, la gran encina. A pesar de los años transcurridos, puede leerse en ella nuestros nombres, están muy juntos como dos amantes desafiando el paso del tiempo. Mientras las lágrimas nublan mis ojos, mi boca todavía -dice -¡te quiero!- El viento trae hasta mí un eco triste de campanas que parecen -decir - yo también.. "Te quiero".
Vuelvo al pueblo para darle mi última despedida, a mi paso descubro sonrisas irónicas, salen de las cavernas desdentadas que son las bocas de estas cuatro fisgonas del pueblo, me han cambiado el nombre, ya no me llamo según ellas Lucía, ahora soy la solterona; pero poco me importa lo que piensan ni lo que digan, las saludo y sigo mi camino. Llego a la puerta de la iglesia acompañada solamente de mis recuerdos, dentro hay una multitud de gente, entre ellos su esposa, sus hijos, y su anciano padre, que tanto tuvo que ver en nuestras vidas.
Me quedo cerca del umbral y unas palabras salen de mis labios sin emitir ningún sonido, sólo mi corazón puede escucharlas. -Adiós Francisco Javier, te llevas una parte de mí contigo, en toda la iglesia se escucha el triste tañir de las campanas que por ti, y por nuestro amor siguen doblando.

lunes, 17 de enero de 2011

ME LLAMAN LA SOLTERONA-2da parte

Empezamos a salir juntos, éramos jóvenes y nos sentíamos felices, mas con nuestra felicidad empezaron las murmuraciones. Mi madre me -decía- hija mía, mira bien lo que haces, este chico no te conviene, tiene demasiado dinero.
Pobre mamá, ella era al revés de las otras madres pero, ¡cuánta razón tenía! Al amor lo habían pintado siempre con los ojos cerrados, y así iba yo aquél verano por el pueblo, mentalmente con los ojos vendados.
Testigo de la fuerza de nuestro amor, fue la gran encina que nos dio sombra y cobijo a nuestras ilusiones, allí hicimos el amor por primera y última vez y allí quedaron escritos nuestros nombres para siempre. Alguien espiaba nuestros pasos, la verdad es que no lo sé, ni lo he sabido nunca, lo que si supe mas tarde es que su padre intervino, cambiando el rumbo de nuestros respectivos destinos.
Francisco Javier desapareció de mi vida tan rápidamente como había entrado en ella. Me enteré al verano siguiente de su boda, según dijeron se caso con una mujer muy rica que ayudó con su dote a engrosar la inmensa fortuna de que por si mismos ya tenían.
Yo fui la comidilla de la gente durante algunos años, aun hoy no me han olvidado del todo. No me he casado y a estas alturas dudo que lo haga, sin ser esposa sólo he sido mujer de un solo hombre.
Ayer me enteré por mi padre que el hombre que fue el único amor de mi vida, había muerto en un accidente de carretera, iba a gran velocidad y colisionó con un camión muriendo en el acto. Mi Francisco Javier, Dios mío.. Ahora si que le había perdido para siempre.
Aunque faltaban pocos días para las vacaciones de verano, el director del colegio fue tan amable que me dejó marchar para asistir a su entierro, y puso una maestra sustituta en mi lugar. La verdad es que yo le hablé de un buen amigo, pero quizá el leyó en mis ojos, la verdadera razón de mis sentimientos, que siempre he llevado escondidos.

sábado, 15 de enero de 2011

ME LLAMAN LA SOLTERONA - 1 parte

Hacía escasos minutos que me había bajado del coche de linea, y al respirar el aire de mi pueblo, me pareció que mis pulmones se ensanchaban y el cansancio que era mi eterno enemigo durante el curso escolar, había desaparecido.
Yo era maestra en Valencia, ejercía desde hacía algunos años,pero a medida que estos iban transcurriendo, mi hastío era más evidente cada día. Deseaba que llegaran las vacaciones estivales para marcharme al pueblo donde nací y encontrarme a mi misma.
Mi pueblo, este pequeño pueblo de la provincia de Teruel que hoy parece tan tranquilo más... no siempre fue así. Durante mi juventud tuve la osadía de enamorarme del único hombre que quizá me estaba prohibido y las malas lenguas me hicieron pagar mi atrevimiento. Él se llamaba Francisco Javier, era el señorito del pueblo, el hijo del ganadero de aquellos contornos. Yo tenía dieciocho años, él dos más que yo, nos conocíamos desde niños.
Juntos íbamos a la escuela y de adolescentes continuamos nuestros estudios en Valencia, él porque era rico y yo porque me gane una beca. A todo esto, no os he dicho mi nombre, me llamo Lucía, mi padre era pastor aunque teníamos nuestro propio rebaño de ovejas y corderos, no éramos gente de mucho dinero, mi madre se cuidaba de la casa y ayudaba a mi padre en lo que podía, se sacrificaron mucho por mí, yo correspondí acabando mi carrera de magisterio.
Francisco Javier no era muy buen estudiante, le gustaba más hacer vida de bohemio, era mucho mejor salir cada noche con sus amigos entre los cuales yo no me encontraba, a mí sólo de tarde en tarde me decía adiós al pasar por mi lado pero.. Me enamoré locamente de él. Evitaba por todos los medios posibles estar en los mismos sitios, para que él no se percatara de mi locura. Un verano del año 1958 nos encontramos en la fiesta del pueblo, allí no estaban sus amigos y por fin me miró aquella noche como nunca me había mirado.